21.06.2026

Solarigrafía: fotografiar el paso del tiempo

Solsticio de invierno de 2016 en la ciudad de Mercedes

Cada invierno, cuando llega el solsticio, ocurre algo particular. El Sol recorre el arco más corto del año y nos regala el día con menos horas de luz.

Mientras la mayoría de las fotografías intentan detener un instante, la solarigrafía propone exactamente lo contrario: registrar el paso del tiempo.

La técnica utiliza una cámara estenopeica extremadamente simple. Generalmente construida a partir de una lata, un recipiente plástico o cualquier objeto capaz de impedir el ingreso de luz, contiene en su interior un papel fotosensible que permanece expuesto durante semanas o incluso meses.

A diferencia de una fotografía convencional, aquí no existe un “instante”. La imagen se construye lentamente, día tras día, mientras el Sol dibuja sobre el papel una serie de líneas luminosas que revelan su recorrido aparente por el cielo.

solarigrafia de invierno a verano en mercedes buenos aires argentina

Solarigrafía de invierno a verano

Cada trazo corresponde a un día. Las interrupciones muestran jornadas nubladas. Los cambios de altura permiten observar el paso de las estaciones. Lo que vemos no es una fotografía del Sol, sino una representación visible del tiempo transcurrido.

Quizás por eso la solarigrafía resulta tan fascinante. Convierte un fenómeno cotidiano y aparentemente invisible en una imagen tangible.

En El Estudio tenemos el hábito de construir este tipo de cámaras para realizar estos registros. Algunas permanecieron instaladas durante meses observando el mismo paisaje. Otras acompañaron proyectos educativos y experiencias de exploración fotográfica.

Más que una técnica, la solarigrafía es una invitación a pensar la fotografía de otra manera. A comprender que una imagen no siempre necesita una fracción de segundo para existir. A veces puede necesitar una estación completa.

En tiempos donde todo parece ocurrir de manera inmediata, la solarigrafía nos recuerda que también es posible fotografiar la paciencia.

Y quizás no exista mejor momento para recordarlo que un solsticio de invierno, cuando el Sol dibuja en el cielo la curva más breve de todo el año.