20.09.2026
Día del Fotógrafo: 183 años de dibujar con luz
Cada 21 de septiembre, Argentina celebra el Día del Fotógrafo. La fecha recuerda la llegada del daguerrotipo a estas tierras – esa técnica que Louis Daguerre había presentado en Francia en 1839 y que apenas cuatro años después empezaba a capturar los primeros rostros en Buenos Aires. Mariquita Sánchez de Thompson, Manuelita Rosas, el Almirante Brown: las primeras caras argentinas fijadas por la luz sobre una placa de cobre plateada.
Pensémoslo un segundo. Hace 183 años, hacer una fotografía significaba pulir una placa de plata, sensibilizarla con vapores de yodo, exponerla durante minutos y revelarla con mercurio caliente. Era química, alquimia y paciencia. Hoy puede ser un teléfono levantado en una fracción de segundo. Entre esos dos extremos está toda la historia del medio. Y una definición que, en el ruido del presente, conviene no perder de vista.
LO QUE SIEMPRE FUE LA FOTOGRAFÍA
La palabra lo dice sin rodeos: phos, luz; graphos, escribir. Fotografiar es escribir con luz. No representar la luz, no simularla, no calcularla – dejarla actuar físicamente sobre una superficie sensible y que esa acción quede registrada.
Eso es lo que une el daguerrotipo con el negativo de gelatina, la placa de vidrio con el rollo, el rollo con el sensor digital, el sensor con el papel cianotípico expuesto al sol. Técnicas radicalmente distintas, algunas separadas por siglos, todas parte de la misma familia: en todas ellas la luz real – la que rebotó en un cuerpo o atravesó un espacio – dejó su huella.
Ese contacto físico entre la luz y la superficie es lo que define el medio. No el resultado visual. Un pintor hiperrealista puede producir una imagen indistinguible de una fotografía – y aun así nadie llama fotografía a esa obra, porque no lo es. No porque sea inferior: porque es otra disciplina, con su propia historia, sus propios desafíos, su propio valor. La confusión no la honra a ella ni a la fotografía.
UNA DISTINCIÓN QUE NO ES CONSERVADURISMO
Hoy hay herramientas que generan imágenes de una precisión extraordinaria a partir de instrucciones textuales. Son instrumentos nuevos, con posibilidades genuinas, y en El Estudio los exploramos sin miedo. Pero llamarlas fotografía sería el mismo error que llamar fotografía a un cuadro hiperrealista: confundir el resultado con el proceso, la apariencia con la naturaleza del medio.
Esto no es conservadurismo ni nostalgia. Es precisión conceptual. La fotografía tiene una condición física que la define: la luz tiene que haber estado ahí, tiene que haber actuado. Sin eso hay imagen – y puede ser una imagen valiosa, poderosa, artísticamente relevante – pero no hay fotografía.
ENTONCES, ¿QUÉ CELEBRAMOS HOY?
Celebramos a los que dejan que la luz escriba. A los que ponen algo – una placa, un rollo, un sensor, un papel sensibilizado al sol – en el camino de la luz y registran lo que pasa. A los que entienden que esa condición física no es una limitación del medio sino su carácter más propio.
En El Estudio celebramos este día haciendo lo que siempre: enseñando cámara a quien recién empieza, revelando cianotipos, discutiendo con nuestros alumnos qué es una buena imagen y por qué. Porque creemos que la mejor manera de honrar a Daguerre no es congelar la fotografía en 1843, sino seguir entendiéndola por lo que es.
¿Qué es para vos ser fotógrafo hoy?
Feliz día a todos los que dibujan con luz.
Ilustración de Nota. Mariquita Sánchez de Thompson. Autor desconocido, circa 1850. Daguerrotipo.
