26.04.2026
Día Internacional de la Fotografía Estenopeica: La magia de hacer lo simple
Cada último domingo de abril se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Fotografía Estenopeica, una fecha dedicada a una de las formas más esenciales y sorprendentes de producir imágenes.
La fotografía estenopeica prescinde de lentes, automatismos y pantallas. En su lugar, utiliza una cámara oscura con una pequeña perforación por donde ingresa la luz y proyecta la escena sobre un material fotosensible. Un principio simple, casi primitivo, que aún hoy conserva intacta su capacidad de asombro.
En una época dominada por la inmediatez, esta técnica propone otro ritmo. Obliga a detenerse, observar, calcular, esperar. Cada imagen requiere tiempo y decisión. Tal vez por eso sigue siendo una herramienta tan valiosa: porque devuelve a la fotografía una dimensión reflexiva y consciente.

En El Estudio llevamos más de quince años sosteniendo y difundiendo esta práctica, convencidos de su enorme valor educativo, artístico y humano. A lo largo de este tiempo impulsamos proyectos muy significativos como Estenopo Escuela y Efímero, experiencias que buscaron acercar la fotografía a nuevos territorios y comunidades.
Con Estenopo Escuela visitamos escuelas y barrios para enseñar gratuitamente el proceso completo de realización de imágenes estenopeicas. Además, dejábamos cámaras instaladas para registrar el recorrido del sol mediante solarigrafías, con el compromiso de volver tiempo después para compartir los resultados y cerrar la experiencia junto a cada comunidad.
Con Efímero ampliamos esa tarea hacia pequeños pueblos de una vasta región alrededor de Mercedes, llevando talleres, encuentros y propuestas vinculadas a esta forma de fotografiar. Allí donde muchas veces no llegan otras actividades culturales, la fotografía estenopeica se convirtió en una excusa perfecta para reunir, aprender y mirar el entorno de otra manera.

Celebrar este día también es celebrar todo lo que una técnica simple puede generar cuando se pone al servicio del encuentro. Porque a veces una pequeña abertura no solo deja pasar la luz: también abre nuevas formas de ver el mundo.
